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Cynodonichthys tenuis Meek, 1904

Cynodonichthys tenuis Meek, 1904

Cuando hablamos de Rivulus u otras especies que en la antigüedad han sido agrupadas bajo un mismo género, los acuaristas sabemos muy bien que alguna especie ha cambiado su nombre en el mundo científico pero en la jerga del aficionado quizás lo mantenga por una cuestión más romántica y melancólica que otra cosa o ese nombre antiguo se haya convertido en un nombre vernáculo y creo que el caso de estos “Rivulus”, sería un claro ejemplo.

Siempre que intento colectar algún “Rivulus” ,aunque sea para solo fotografiarlo, se vuelve un desafío personal ya que es un pez muy escurridizo y la mayoría de las veces tuve que realizar un gran esfuerzo para no irme con las manos vacías. Este caso no fue la excepción.

El Camino comienza:

Adentrarnos en la Selva Maya es algo maravilloso, hay lugares totalmente vírgenes y a solo pocos km del mar. Cómo puede uno pensar que en lugares de gran desarrollo turístico podríamos tener paisajes prístinos. Totalmente intocados! . Claro, hay zonas que todavía no han sido explotadas por el hombre, pero que no durarán para siempre si el avance del ser humano sigue a este atropellador paso.

Lo primero que me llamo la atención es la cantidad de aves que pude observar en estos sectores pantanosos de la selva Maya, algo que seguramente los apasionados al “Bird watching” ya conocen pero que a cualquier amante de la naturaleza lo sorprendería.

Comenzamos a introducirnos en la selva desde una zona de costa marina, dado que el acceso desde allí sería mucho más fácil y fuimos siguiendo un pequeño hilo de agua oscura que vendría desde adentro de la selva, algo muy raro en estos lares ya que no hay prácticamente grandes cantidades de arroyos o hilos de agua en la región de la Península de Yucatán. Esto es debido a su porosidad, formada a los largo de miles de años luego de que haya impactado un gran meteorito. Este accidente natural hizo que una zona marítima quede expuesta en la superficie dando el inicio, junto a las lluvias, a la formación de los llamados Cenotes o “Xenotes” (de la lengua Maya ts’ono’ot: ‘hoyo con agua”).

Imaginemos a la península de Yucatán como un enorme queso “Gruyere” donde todo su interior posee cavernas y ríos subterráneos interconectados, los cuales por momentos salen a la luz debido a derrumbes de algunos de los techos de estas cuevas, producidos por el accionar de la erosión del agua de lluvias y las raíces de la gran selva que está en su superficie.

En esta selva con muy escasa tierra y en su mayoría con suelo de roca los árboles buscan el agua que no es retenida en la superficie ya que drena hacia los ríos subterráneos y van penetrando entre las grietas del suelo logrando un rompimiento del mismo a medida que van creciendo. De esta forma, se generan a lo largo de miles de años las piletas naturales o cursos de agua llamados Cenotes (Ver artículo de Cenotes de Yucatán https://wildfishaquarium.com/mollys-cenotes-yucatan/ o bien los videos “Poecilia velífera”    https://www.youtube.com/watch?v=tylana8ligY   tambien y como complemento de esta expedición recomiendo ver:

Volviendo a este inusual arroyito, sabíamos que provenía de un manglar, pero no podíamos saber con exactitud donde este se ubicaba, si bien estudiamos la zona con el Google Earth, deberíamos emprender esta expedición en tierra con varios factores a tener en cuenta: La densidad de la vegetación con su vida silvestre y el gran calor, que juega un papel importante a la hora de desplazarse agotando hasta al más optimista.

Metidos en la selva y mientras seguíamos observando varias aves, nos topamos con algunos mamíferos los cuales se comportaban de manera muy curiosa, aunque siempre mantenían la distancia parecían no tenernos miedo.

Este fue el caso del “Sereque” un pequeño roedor de unos 60cm y con un peso de 2 a 3 kilos que deambula permanentemente en el suelo en busca de frutos, semillas y otros placeres de esta selva, más tarde nos topamos con una familia de Coatíes los cuales fueron muy curiosos aunque siempre manteniendo una distancia prudencial para poder escapar al menor intento de acercarnos. Estos últimos, con una agilidad extrema, se desplazaban recorriendo el suelo como así también las copas de los árboles, subiéndolos sin ningún tipo de esfuerzo. Ya me doy cuenta porque la mayor tasa por kilómetro cuadrado de Yaguares se encuentra en Yucatán y Sur de México. Es increíble la infinidad de animales que hay.

Adentrándonos más ya comenzábamos a poder sentir la humedad en el ambiente y mientras las aves iban anunciando nuestra llegada en forma de alarma para sus congéneres, nos dimos cuenta que cada vez era más frecuente el árbol del manglar con sus diferentes formas y especies de acuerdo a la humedad del suelo y la distancia del mar, aunque sin dudas abundaba el Mangle rojo Rhizophora mangle, también observamos Mangle Negro, Mangle blanco y Mangle botoncillo. Tengamos en cuenta que el 55% de los bosques de Manglares de México se encuentra en la península de Yucatán!.

Por fin llegamos al Biotopo:

Por suerte llegamos al que nos pareciera el biotopo del “Rivulus” que buscabamos, y deberíamos tener cuidado ya que nuestro guía Maya nos advertiría de que en esa región había otro de los grandes depredadores de esta selva junto al Yaguar,  el “Cocodrilo de Pantano”, Crocodylus moreletii, en honor a su descubridor en 1850 Morelet (1809-1892). Este reptil de un promedio de longitud de 3 metros y con récords de 4,3 metros hacen que no solo estes pendiente de la red! . Se dice que los machos son bastante agresivos, más que nada en épocas de reproducción y cría, este cocodrilo se encuentra en peligro de extinción ya que figura en la lista roja de la IUCN. Lamentablemente no nos cruzamos a ninguno pero hay tanta vegetación que se vuelve muy complicado poder ver alguno a la luz del día quizás en la noche hubiera sido más fácil iluminando el manglar con linternas así sus ojos resaltarían en la oscuridad como hemos probado en el Amazonas y en algunas zonas de los Esteros del Iberá.

Por suerte, luego de colectar algún Poecilia sp. y Limia sp. cayo en nuestras redes el “Rivulus” tan buscado: Cynodonichthys tenuis Meek, 1904. Una gema oculta en el manglar!

Los parámetros de este biotopo el 18 de Febrero de 2021 a las 14: 32 am fueron:

pH: 9

Agua: salobre, color ambarina fuerte (color del agua negra)

Temperatura: 26°C.

Algunas imágenes de los peces que habitan allí:

Video: “Rivulus” Cynodonichthys tenuis

Agradecimientos:

A mi hijo Mateo que me acompaño y ayudó en esta expedición.

A mi familia por aguantar a este loco de los peces.

Al pueblo Mexicano y más precisamente al pueblo Maya.

Bibliografía:

  • Miller Robet Rulf, “Freshwater fishes of México”, 2009.
  • Ceballos, Gerardo; Díaz Pardo, Edmundo; Martínez Estévez, Lourdes; Espinosa Pérez, Héctor. “Los Peces dulceacuícolas de México en peligro de Extinción”. Edciones Científicas Universitarias, 2016.

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