miércoles , 24 octubre 2018
Noticias Destacadas
Estás aquí: Inicio » Killis » En busca de Aphanius dispar (Rüppell, 1829) en las montañas Shawka de Ras al Khaimah, Emiratos Árabes Unidos.
En busca de Aphanius dispar (Rüppell, 1829) en las montañas Shawka de Ras al Khaimah, Emiratos Árabes Unidos.

En busca de Aphanius dispar (Rüppell, 1829) en las montañas Shawka de Ras al Khaimah, Emiratos Árabes Unidos.

En busca de Aphanius dispar (Rüppell, 1829) en las montañas Shawka de Ras al Khaimah, Emiratos Árabes Unidos.

 

Foto 1

 

Muchas especies de killis presentan adaptaciones que les permiten vivir en lugares donde otros peces jamás progresarían. En el caso del presente artículo les presento una especie cuyas singulares adaptaciones le permiten vivir en condiciones extremas en un maravilloso lugar como son las montañas Shawka en el Emirato árabe Ras al Khaimah, un lugar que parece alejado y olvidado en el tiempo, una belleza única del desierto entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, perteneciente a Emiratos Árabes Unidos.
Con el fin de conocer a este maravilloso pez perteneciente al género Aphanius emprendí un viaje a esta zona en el mes de Julio, que es la temporada de mayores temperaturas, las que pueden superar los 48°C, época en la que se secan los ambientes acuáticos temporarios. En cambio, en el invierno, comprendido entre Diciembre y Marzo en estas latitudes las temperaturas ambiente promedio oscilan entre los 26ºC y 28ºC, con mínimas de 25ºC a máximas de 48ºC.
Había pensado en visitar las montañas Shawka ya que en ellas se encuentran muchos “Wadis”, palabra de origen árabe(  الوادي  ) ( al-wādi ) utilizada por los habitantes locales para referirse a pequeños cursos de agua estacionales o cauces temporarios que pueden secarse completamente y que se formas en zonas desérticas o áridas.
Para ello debía contactar algún guía que conociera esta región con wadis y, lo más difícil, que hablara inglés, ya que muchos habitantes de la zona hablan un dialecto árabe que me es imposible de entender. Por suerte y gracias a Sharaf, un excelente guía egipcio, pude dar con Arum, un Indio de Manjeri, del distrito de Malappuram, Kerala, al sur de la India que hacía muchos años vivía y trabajaba en Emiratos Árabes ofreciendo paseos en su camioneta 4×4 a entusiastas de la aventura en el desierto, y ofreciendo caminatas y visitas guiadas por la región. Por esta razón, él conocía muy bien las montañas Shawka y resultaba un guía idóneo para ir a este lugar, particularmente visitado por fanáticos del “mountain-bike”.

 

Los grandes guías: Sharaf de Egipto y Arun del Sur de India siempre con su buen humor

Los grandes guías: Sharaf de Egipto y Arun del Sur de India siempre con su buen humor

 

Unos días antes ya estaba todo planificado, tenía a los guías Sharaf, Arun y la Camioneta 4 x 4 para afrontar los rocosos y desparejos caminos que teníamos por delante. Ya vislumbrábamos que pescar el Aphanius dispar en su biotopo sería algo maravilloso y lleno de sorpresas.

Nuestra camioneta 4x4 todo terreno, detrás un dromedário salvaje “pastando “ en un arbusto típico de las montañas Shawka.

Nuestra camioneta 4×4 todo terreno, detrás un dromedário salvaje “pastando “ en un arbusto típico de las montañas Shawka.

 

Desierto
Con el equipo cargado, provisiones y el tanque lleno, emprendimos el viaje bordeando el Emirato de Sharjah hacia las montañas Shawka ubicadas como mencionamos anteriormente en el Emirato de Ras al Khaimah.
Todo parecía muy seco, algo que confirmaba lo que decía Arun, que en esta época era muy complicado encontrar agua debido a las altas temperaturas. Justamente ese día, en la ciudad y cerca del mar, la temperatura era de 48ºC y aquí estábamos en el desierto! Arun y Sharaf calculaban unos calientes y molestos 50ºC entre las piedras y la arena.
Luego de 3 horas y de ir a varios Wadis, recorriendo y buscando en diferentes puntos de la zona sin ningún rastro de agua, Arun me comenta de una represa que estaba cerca y que allí se formaba un pequeño curso de agua del cual los campesinos se abastecían y donde llevaban a sus cabras a beber. En aquel momento encontramos a uno de estos ermitaños granjeros que intentó orientarnos para llegar a la represa pero ni Sharaf ni Arun entendían su dialecto. Finalmente, entre los dos, pudieron descifrar algunas palabras y hacia allí fuimos. Al llegar nos encontramos con todo seco, el sol intenso del medio día sobre nosotros hacía que todo fuera incómodo, sólo observamos algunos arbustos creciendo sobre lo que había sido el lecho de la represa de los que se alimentaban unos camélidos salvajes y algo más de vegetación verde, que daba la pauta de que había cierta humedad. Al cabo de algunos minutos que los dromedarios comen de estos arbustos (Vachellia tortilis) el gusto de los mismos se torna muy amargo haciendo que el camélido deje de alimentarse de él, por esto los animales van pastando de apoco y pasando por varios arbustos.

1. Camino a las montañas, el primer tramo en autopista por medio del desierto de arena pura con algunos arbustos del género Haloxylon (quizás H. salicornicum). 2. Ya se comenzaban a ver las primeras montañas rocosas. 3. En las montañas Shawka con los pequeños árboles típicos y clásicos de la región (Vachellia tortilis), del cual se alimentan los dromedarios hasta que el arbusto comienza a segregar un sabor amargo que hace que el animal no siga alimentándose más. 4. Los dromedarios salvajes en busca de alimento. 5. Los campesinos viven del ganado caprino y de la recolección y seca de dátiles, aquí secando al sol. 6. El autor en las montañas Shawka, por fin llegamos!

1. Camino a las montañas, el primer tramo en autopista por medio del desierto de arena pura con algunos arbustos del género Haloxylon (quizás H. salicornicum). 2. Ya se comenzaban a ver las primeras montañas rocosas. 3. En las montañas Shawka con los pequeños árboles típicos y clásicos de la región (Vachellia tortilis), del cual se alimentan los dromedarios hasta que el arbusto comienza a segregar un sabor amargo que hace que el animal no siga alimentándose más. 4. Los dromedarios salvajes en busca de alimento. 5. Los campesinos viven del ganado caprino y de la recolección y seca de dátiles, aquí secando al sol. 6. El autor en las montañas Shawka, por fin llegamos!

 

 

Pero volvamos a lo nuestro, el suelo de este lugar era polvo seco, si bien la postal era muy linda, la desilusión fue enorme, sabiendo que si no habría agua en la pequeña represa menos habría en los ”Wadis” u oasis (como también los llaman ) de la zona.

Lecho de la represa de Shawka totalmente seca. Se observa algo de vegetación verde y dromedarios alimentándose de los clásicos arbustos de la península arábiga.

Lecho de la represa de Shawka totalmente seca. Se observa algo de vegetación verde y dromedarios alimentándose de los clásicos arbustos de la península arábiga.

 

Lecho de la represa y alrededores. Una imagen vale más que mil palabras, dicen.

Lecho de la represa y alrededores. Una imagen vale más que mil palabras, dicen.

 

En lugares donde hubo agua hasta hace unas semanas solo se observaba algo de vegetación verde. Aquí un fruto extraño.

En lugares donde hubo agua hasta hace unas semanas solo se observaba algo de vegetación verde. Aquí un fruto extraño.

 

Entre los tres decidimos ir a otro “wadi” más cerca de las montañas. Ya nos encontrábamos casi limitando con Omán, muy cerca del mar del Golfo Pérsico, a unos 40 km aproximadamente. A lo largo del camino con zonas de cornisa, divisamos un oasis, y al acercarnos nos dimos cuenta que era el lecho de un arroyo seco pero que conservaba unos pozones con agua y también mucha basura plástica, pero sin darme por vencido al ver que también estaba lleno de vegetación acuática opté por meterme al agua. Mal no me vendría por el intenso calor. Pude divisar unos escorpiones de agua, escarabajos y unas larvas de libélulas, en una profundidad de unos 130 centímetros. Al parecer había sido agrandado el lecho del arroyo para almacenar agua. Sin embargo, no encontré ningún pez en este sitio, lo que resultó un golpe importante al estado de ánimo. Pero ¡rendirse jamás! Seguimos en busca de otro Wadi.

 

Probando suerte en un charco repleto de basura (el único que había con agua), aunque había insectos y plantas acuáticas no encontré peces.

Probando suerte en un charco repleto de basura (el único que había con agua), aunque había insectos y plantas acuáticas no encontré peces.

 

Al cabo de unos 50 minutos, luego de andar varios kilómetros entre caminos inhóspitos intercalados por algún tramo de ruta en buen estado, llegamos a divisar un diminuto hilo de agua que corría sobre un sustrato erosionado por la misma a lo largo de los años, flanqueado por palmeras bien verdes. Al ver esto quería saltar inmediatamente del auto pero Arún logro acercarnos en el vehículo y así pudimos evitar el sol intenso.
Ya prácticamente nadie quería bajar del vehículo pero mi ilusión era tan grande que los casi 49°C que marcaba el tablero del vehículo no me impedirían ir corriendo hacia el pequeño Oasis. Luego de bajar 20 metros por una ladera rocosa, en medio de la emoción y buscando en el hilo de agua, mis ojos se llenaron de belleza al ver dos machos de Aphanius dispar peleando en un charco de menos de 60cm de diámetro y una profundidad de alrededor de 30 cm bajo un sol arrasador como nunca antes había sentido. ¡Esa imagen no la olvidaré nunca! ¡Luego de tanto esfuerzo y a pesar del calor había logrado encontrarlos!
Desde allí les hice una seña a Arun y Sharaf ante la cual comenzaron a gritar de alegría por su curiosidad de ver las joyas que estábamos persiguiendo desde hace horas. Inmediatamente trepé la pendiente para ir en busca del equipo y desde arriba hice una fotografía que muestra el biotopo en su esplendor que puede verse a continuación.

Oasis, en el desierto y Oasis para los fanáticos de los killis, lecho de piedra, nada de arena. En ese hilo de agua y sus pequeños piletones plagado de peces.

Oasis, en el desierto y Oasis para los fanáticos de los killis, lecho de piedra, nada de arena. En ese hilo de agua y sus pequeños piletones plagado de peces.

 

En aquel momento comencé la pesca. Estos peces se refugian entre las rocas y nadan con gran rapidez por lo que su captura era bastante difícil, aunque luego de algunos minutos pudimos obtener algunos ejemplares con el fin de fotografiarlos y brindarles algunas imágenes de estos apasionantes killis a los aficionados!

Primera foto en el campo, obtenida con un celular, en la que se ven claramente las dos especies obtenidas: el Aphanius dispar, conocido como “Arabian Killifish” y unos pequeños ciprínidos de la especie Garra barreimiae.

Primera foto en el campo, obtenida con un celular, en la que se ven claramente las dos especies obtenidas: el Aphanius dispar, conocido como “Arabian Killifish” y unos pequeños ciprínidos de la especie Garra barreimiae.

 

Macho de Aphanius dispar, sin palabras.

Macho de Aphanius dispar, sin palabras.

 

Hembra de Aphanius dispar.

Hembra de Aphanius dispar.

 

Garra barreimiae

Garra barreimiae

 

Otra vez las dos especies en las manos de Sharaf.

Otra vez las dos especies en las manos de Sharaf.

 

En medio de las montañas, un paraíso para el Aphanius dispar.

En medio de las montañas, un paraíso para el Aphanius dispar.

 

El autor en medio del biotopo, filmando la vida acuática. El color de las algas es muy llamativo, todo el lecho del arroyo (Wadi) es de roca.

El autor en medio del biotopo, filmando la vida acuática. El color de las algas es muy llamativo, todo el lecho del arroyo (Wadi) es de roca.

 

Algo a destacar es la temperatura del agua en esta época del año que en este caso superaba los 40°C llegando a 42ºC en pequeñas charcas formadas entre el rocoso lecho de este Wadi. El pH bastante alto, calculo por la cantidad de minerales que el agua arrastra de las rocas y la alta cercanía al mar que nos dejan un pH de 8,37 y una conductividad de 761 µS.

Registrando algunos parámetros fisicoquímicos en el lugar.

Registrando algunos parámetros fisicoquímicos en el lugar.

 

El agua era transparente y de un tinte ambarino que estimo era debido a algas de esa tonalidad que había en el ambiente. Esta corría sobre la piedra caliente formando pequeños piletones que no superaban algunos pocos metros de diámetro y una profundidad de 50cm. El sustrato siempre era de roca, no había otro más blando. La especie más abundante eran peces ciprínidos de la especie Garra barreimiae Fowler & Steinitz, 1956, algunos Aphanius, insectos de la familia de los ditíscidos y algunas larvas de libélula de una coloración verde iridiscente muy llamativa. Los Garra barreimiae eran muy pequeños, de unos 5cm, aunque algunos adultos alcanzaban los 7cm, hábiles para utilizar los escondrijos entre las piedras y rocas, succionan constantemente las mismas alimentándose del biofilm que crece sobre ellas. Esta especie es endémica de la zona hasta el norte de Omán. En la temporada menos calurosa y que los “wadi” tienen más agua se dispersan mientras que en la época seca algunos estudios indican que permanece en pequeñas charcas y pozos entre las rocas, pudiendo soportar condiciones extremas, tal como pude observarlos. Aparentemente la reproducción de esta especie sería inducida por corrientes de agua y hay anécdotas de especímenes que en pleno transporte han realizado desoves lo que corrobora la hipótesis de que estos peces remontan los “wadi” en la época de lluvias y desovan. No tienen cuidado parental y se comen sus huevos si tienen oportunidad. Toleran temperaturas mayores a los 40°C, como pudimos observar y toleran salinidades cercanas a un tercio del agua marina (Haas, 1982).

Pequeña rana soportando el calor en la sombra entre unas rocas.

Pequeña rana soportando el calor en la sombra entre unas rocas.

 

En cuanto a los Aphanius dispar, tienen una tolerancia a condiciones extremas muy similar a G. barreimiae pero a diferencia de esta última especie es más abundante en las lagunas costeras cargadas de sales, tolerando desde aguas híper salinas a totalmente dulces y también es una especie nativa de esta región. Es utilizada como controladora de larvas de mosquito en los sistemas de riego de cultivos, abrevaderos de animales, etc. Esto es algo para destacar de los EAU, la utilización de una especie nativa como controlador biológico que tiene un menor impacto ambiental que las exóticas. Sin embargo, no todo es color de rosa, también en las zonas con mayor densidad poblacional existen reportes de especies exóticas como tilapias y poecílidos introducidos para el combate de los mosquitos y las enfermedades que estos transmiten.

Garra barreimiae

Garra barreimiae

 

Más Aphanius dispar
Luego de recorrer, fotografiar y filmar el biotopo Arún me dijo que este pequeño curso de agua provenía de una represa que no estaba lejos y que podíamos ir a inspeccionar ya que había caminos que llegaban hasta la misma. Obviamente no lo dudé un segundo y luego de hidratarnos emprendimos el viaje hacia la represa “Shawka Dam”.

Macho de Aphanius dispar.

Macho de Aphanius dispar.

 

Fue grande mi sorpresa al llegar a la represa por la considerable cantidad de agua que esta tenía para lo que uno esperaría en la zona de Ras al Khaimah, y además se observaba una profusa vegetación acuática. La intriga era saber si con tanta agua y profundidades que superaban los tres metros iba a encontrar estos hermosos killis. En la siguiente foto está la respuesta:

Foto 17

 

La represa en su esplendor

La represa en su esplendor

 

Conclusión
Cuando se trata de expediciones en busca de killis todo puede ser más complicado y difícil que cuando uno va en busca de otros peces debido a que muchas de estas especies habitan en ambientes extremos como estos, aunque debo admitir que este tipo de viajes son de los que más me gustan ya que el desafío se torna aún mayor. Siempre dependemos de las estaciones climáticas del año y las condiciones meteorológicas, si éstas son mas húmedas o más secas o bien la época del año en la que se visita un determinado lugar. En este caso, lo remoto de estos biotopos sumado a los intensos calores hacen de este hermoso Aphanius un verdadero tesoro del desierto y como siempre digo en cada expedición, “aprendí algo nuevo”, porque a priori nunca imaginé que estos peces podrían vivir a temperaturas arriba de los 40ºC, con charcas con más de 42ºC a pleno sol y llenas de vida.
Me voy con la imagen de esos dos machos en el momento que pude divisar por primera vez a estos peces luego de recorrer tantos kilómetros. Una imagen que quedará grabada para siempre en mi memoria: dos machos mostrado todas sus aletas desplegadas con colores intensos, amarillos y azules eléctricos en una charca de pocos centímetros de diámetro en el medio de las montañas del desierto arábigo y lejos de toda civilización.

Agradecimientos
A mi familia por aguantar a este loco de los peces en casa. A mis guías, el egipcio Sharaf y el Indio Arún, por compartir sus conocimientos de la región.

Bibliografía
Gary Feulner : “The Emirates a Natural History”. Fresh Water Fishes. 257-259pp.
Sajjlla Saseendran, Newspapaer Khaleej Times: “Aphanius dispar fish to assist in effective mosquito control” December 19, 2013.

Forma recomendada para citar:
Fernández M (2017). En busca de Aphanius dispar en las montañas Shawka, Ras al Khaimah, Emiratos Árabes Unidos (EAU). BIBKCA 21: 1-16

Editor: Felipe Alonso, Grupo de Investigación y Conservación de Killis (GICK), ARGENTINA.
Recibido: Diciembre 13, 2016
Aceptado: Agosto 18, 2017
Publicado: Agosto 22, 2017
Copyright: © 2017 Fernández. This is an open access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License, which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll To Top