viernes , 3 julio 2020
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Reproduccion del Neon Cardenal

Reproduccion del Neon Cardenal

Reproduccion del Paracherodon axelrodi

Podríamos decir que deben haber muy pocos acuariófilos que no han tenido en sus acuarios un cardumen de estas maravillas conocidas como neones cardenales como así también son menos aún, los casos en que los aficionados logran reproducirlos.

Nada llena más de alegría a aquel que logra reproducir a una especie en sus acuarios, significando que el pez está a gusto en sus instalaciones. Y la satisfacción es aún mayor cuando es una especie con requerimientos tan particulares y precisos como sucede en este caso.

En esta oportunidad como la mayoría de peces amazónicos de aguas negras y extremadamente puras, casi destiladas, las dificultades para mantener el agua en las condiciones ideales para lograr la reproducción del Neón cardenal, es el punto más importante a tener en cuenta.

Para lograr este inusual pero feliz acontecimiento hemos reunido una serie de pasos utilizando algo de lo ya conocido en la bibliografía específica como también algunos aportes importantes fundamentales para el resultado positivo. Hemos intentado la reproducción con un método más parecido a la naturaleza, es decir hemos reproducido no solo los parámetros del agua necesarios sino el biotopo donde el pez se reproduce. Lo llamamos el “El método natural”.

Metodo Natural:

Adultos nadando en cardumen vistos desde la zona oscura del acuario. Esta foto podría ser de cardenales nadando en su biotopo pero no. Es un acuario.

Este método consiste en recrear zonas de desove que el cardenal tiene en su hábitat, por suerte pudimos ver en su propio biotopo a los Cardenales (Paracheirodon axelrodi), a los Cardenales simulans (P. simulans) y también a los Neones (P. innesi) descubriendo la localización más oriental hasta el día de hoy (año 2015 ) de esta última especie (pero eso es otra historia).  (Ver Expedición al Jandiatuba, 2014)

Esta experiencia en sus biotopos nos dio la pauta de cómo buscar una forma de brindarles lo necesario para que se sientan cómodos y logremos su reproducción. (ver “La ruta de los Tetra cardenal “en wildfishaquarium.com). También se procuró ver la posibilidad de que las crías desarrollen tamaño en el mismo acuario terminando en la unión al cardumen principal luego de unos meses, por eso los escondites y lugares para ocultarse son fundamentales en esta experiencia.

Preparando el tanque:

La preparación del tanque es importante, tenemos que saber de antemano que los huevos de los Cardenales son fotosensibles (según nuestra investigación en toda la bibliografía que pudimos cotejar), es decir, no prosperan si son alcanzados por la luz brillante, entonces la idea fue crear zonas oscuras dentro del mismo acuario como ya mencionamos anteriormente. Esto se logró colocando una maceta o balde(negro) dentro del acuario de colores oscuros en una de las esquinas menos iluminadas, inclusive desviamos la iluminación al polo opuesto de este sector.

 Este mismo Balde o Maceta se rellenó con barbas de palmeras en una gran cantidad creando lugares de acceso que sólo peces del tamaño de los cardenales pudieran entrar, también se le agrego hojas de Terminalia catapa como techo y turba de buena calidad (musgo sphangnun) sobre el sustrato de arena para dejar el piso oscuro. En este sector y solo este sector lo tapamos de unos de los costados (con cartulina negra) para que no haya acceso de luz, pero también se probó sin taparlo teniendo resultados satisfactorios, aunque mejor es que no llegue luz. Tenemos que tener en cuenta que en la naturaleza, en los pequeños remansos de agua hay tantos árboles en lo alto y tantas raíces y troncos en el agua que es prácticamente imposible que llegue la luz a determinados lugares de estos pequeños cursos de agua de escasa profundidad.  Las barbas de palmera, la turba y como no, las hojas de T. catappa, hacen a su vez de bactericida a los desoves de estos peces.

En esta foto se puede apreciar el lado derecho del tanque totalmente fuera del alcance de la luz.

tro ejemplo de acuario con el método natural de cría de cardenales, en este caso es uno de 250 litros con un colchón de plantas flotantes y con una cueva de fibras de palmeras dentro de él detrás de todo y del lado izquierdo.

El agua:

He aquí la parte más difícil como casi siempre en los peces, el Agua. El reproducir cardenales tiene sus ventajas ya que al ser peces relativamente pequeños, el agua se deteriora más lentamente, al contrario sucede con peces más grandes.

Lo ideal es mantener un pH de 5 con agua pura de osmosis (o lluvia), y una conductividad no más de 250us, aunque al usar pura osmosis la conductividad siempre se va a mantener baja. El pH. podemos fijarlo con ácido clorhídrico buscando el punto justo (unas pocas gotas en 200 litros de agua pura de Osmosis serán suficientes) que OBVIAMENTE se preparará fuera del acuario en algún recipiente reservado para ello y una vez que ya quedó fijado (el pH), sólo ahí, se utilizará el agua.

No le hemos agregado ningún aditivo al agua solo fijamos el pH tal cual se mencionó anteriormente.

Técnica de reproducción:

Una vez que ya tenemos el tanque necesitamos tener cardenales adultos, en una cantidad de 8 a 10 nos aseguraremos de que haya hembras y machos, que pueden ser nuestros propios cardenales que ya teníamos en un acuario comunitario o bien podemos adquirirlos en cualquier comercio del hobby y criarlos en el mismo acuario destinado a reproducirlos unos meses hasta alcanzar la adultez proceso que es fácil y rápido.

La diferenciación entre hembras y machos no es muy complicada, las hembras son más robustas y con el vientre mucho más redondeado superando en tamaño a los machos, estos son más estilizados con un tamaño levemente menor.

Lo importante es que en el acuario que destinamos de cría y que no va a ser más pequeño que 250 litros (esto es para darles la zona oscura y lugar de natación), pondremos SOLO a los cardenales, ningún otro pez puede estar en el tanque ya que se comería los huevos de estos (principalmente pequeños peces como Corydoras, vivíparos o algunos cíclidos enanos. Tampoco podremos poner peces grandes ya que los cardenales no desovarán y si lo hacen porque tenemos suerte, los alevines, casi imposibles de ver y de atrapar, serían un alimento ideal para cualquier otro pez.

La alimentación la haremos con elementos de buena calidad para peces tropicales, nosotros usamos los dedicados a Discus en formas de gránulos y como adicional artemias adultas vivas. Estas últimas no son necesarias y se puede prescindir de ellas tranquilamente ya que con el alimento especial para Discus la experiencia va a ser óptima. Con la artemia nos garantizamos darles alimento vivo pero sin ningún tipo de zooplancton que sobreviva en el acuario, aunque si podemos darles daphnia antes de intentar la cría sería lo mejor.

Veremos que al no haber otros peces en el acuario los cardenales comenzarán “otro” tipo de comportamiento adueñándose del acuario y buscando sus lugares a la hora de dormir, recordemos que los cardenales no duermen en cardumen por la noche sino que se separan y buscan pequeños refugios como ser detrás de una hoja o una pequeña rama camuflándose con los colores apagados (como la mayoría de los peces amazónicos) y quedándose quietos.

Cardenal en plena noche refugiado en un pequeño hoyo en el tronco a la hora de dormir. (sorprendido con una linterna y cámara fotográfica)

Durante el día veremos cómo los machos buscarán a las hembras y estos irán detrás de ellas, en ese momento estarán listos para desovar y lo harán en el sector oscuro que previamente hemos preparado, generalmente esto se dará en los meses que van de Marzo a Junio aproximadamente (por lo menos en nuestra experiencia).

Al cabo de un mes que los peces son adultos y vimos el comportamiento de persecución de los machos hacia las hembras podemos “espiar “ la zona oscura sin tocar nada , sólo sacando la cartulina negra o iluminando con una linterna el sector, allí veremos a los alevines pero hay que saber que son diminutos al principio midiendo no mucho más que un milímetro y eso hace que sean muy difíciles de ver, ellos se van a encontrar en sectores oscuros y a medida que vayan creciendo irán adentrándose a las zonas más iluminadas y animándose a salir de la oscuridad.

Un dato no menor es que siempre observamos alevines en forma solitaria y pocas veces de a dos, podría ser que están en un acuario con adultos cerca y por eso permanecen ocultos, aunque luego al tener un poco menos de un cm ya se los ven en sectores más iluminados en busca de comida. Son de crecimiento acelerado llegando en pocos meses al tamaño que se los encuentran en los comercios.

Alevines de pocos días (dos diferentes tamaños), en busca de alimento en una de las hojas de palmera.

Para alimentarlos ya que no los separamos, usamos yema de huevo para su alimentación dejando caer unos pocos granitos de esta sustancia en el agua por la zona donde vemos que frecuentan los alevinos, pero a tener cuidado ya que contamina muy rápido el medio, también el mismo alimento que estemos usando para los adultos lo usaremos para los alevines, triturándolo con un mortero otra buena técnica que me ha enseñado un antiguo acuariófilo es poner algún granito de arroz cerca de donde suelen frecuentar los alevines (uno o dos granos) eso generará infusorios que serán utilizados por los bebes cardenales  para su alimento. También se pueden criar infusorios de manera muy fácil en recipientes fuera del acuario lo cual serán suministrados en sectores donde hemos visto alevines.

Luego cuando los peces alcanzan los 5 mm de longitud aproximadamente podremos comenzar con nauplios de artemia que prepararemos suministrándoles a medida que vemos que ya le caben en la boca, esto lo apreciaremos observando las pequeñas barrigas de los diminutos peces o bien seguir con el alimento de los adultos triturado en tamaño proporcional a las pequeñas bocas de los diminutos cardenales.  En otras camadas hemos prescindido de los nauplios y solo usamos el alimento para Discus triturado.

Los pequeños comienzan con poca coloración y luego desde los 3 mm se les aprecia la línea brillante azul-verde tan característica de la especie, que al principio es irregular y luego va quedando más recta a medida que el desarrollo del alevín transcurre.

Vista de la línea verde azulada de los cardenales en este período ya se puede apreciar, vemos que no es completamente recta, con el desarrollo va resaltando más y enderezándose.

Algunas vistas de estas pequeñas bellezas:

Detalle de dos alevines de más de dos meses, aquí podemos observar el tamaño con el centímetro delante.

Otra perspectiva del tamaño de estos pequeños bebes, aquí un alevín de más de un mes.

ista desde arriba ya a punto de unirse al cardumen, En este caso lo separamos junto a otros y se los alimento en forma apartada de los adultos, creciendo de igual manera a los que dejamos en el acuario principal, por lo cual en este caso no hubo diferencia de crecimiento. Luego al liberarlos se unieron al cardumen.

V

Dos pequeños alimentados con artemia.

Algunos permanecieron en el acuario ocultándose de los adultos y fueron desarrollándose sin ningún tipo de asistencia hasta unos 5 mm que comenzamos con artemia, siempre en el mismo acuario con adultos dentro de él. (en acuarios de 200 cm de largo).  A esa edad (menos de un mes) apenas comienza a notarse algo rojizo el vientre y apenas azulado el cuerpo.
Otro ejemplo de supervivencia dentro del mismo acuario, aquí camuflándose en uno de los pequeños troncos sumergidos.

Conclusión:

Es muy bueno cuando mezclamos la naturaleza con la acuariofilia llegando a grandes logros para fines tan satisfactorios, esta modalidad de reproducción que pensó Enrique y luego llevó a cabo dio sus frutos, nosotros sabemos que un medio cerrado requiere de muchos elementos diferentes a lo natural, como son filtros, iluminación y determinadas características del agua, pero al estar más cerca de lo que es la naturaleza, nuestros logros serán mayores.  Esto fue planificado y llevado a cabo gracias al haber presenciado el biotopo de este maravilloso pez lo cual nos enseñó muchísimo y lograr el objetivo al primer intento es maravilloso.  Con respecto a la reproducción del cardenal observe que en el período que se reproduce en la naturaleza es el de mayor actividad también en el acuario como sucede en la mayoría de los peces salvajes de acuario.

Agradecimientos:

A Enrique por llevar a cabo su objetivo luego de pensarlo y estudiarlo para demostrarlo en la práctica.

A mi familia por aguantar a este loco de los peces en casa.

Bibliografía:

Sorin Saúl, Usted y el acuario, Editorial Albatros, 1969.

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